Así eran los jugadores de River de niños

El plantel de Gallardo tiene un plus: una buena parte siente los colores desde que son chiquitos y Olé recopiló historias y fotos de todos ellos. Y también del resto. ¡Mirá estas gemas!

Deportes / 29.06.2020 | 22:40

Por
El Ututo
Fuente: Ole

¿Qué pudo haber significado para los jugadores de River ganar tantas cosas durante este último tiempo, saber que forman y formaron parte de un equipo único, inolvidable, que escribió las páginas más gloriosas de un gigante del fútbol mundial, que las imágenes de sus logros se seguirán repitiendo dentro de cien años cuando haya otra pandemia mundial? Es difícil imaginarlo. Pero más difícil es para una buena parte de este plantel. Y es que un alto porcentaje de los jugadores que dirige Gallardo son hinchas de River desde la cuna. Y eso debe ser un orgullo, una alegría, multiplicada por dos, o por mil. Partiendo de Enzo Pérez, que probablemente sea uno de los jugadores de fútbol más gallina de todos los tiempos, hay muchos otros que son fanáticos desde la cuna. Y otros que lo mantuvieron más en reserva con un bajo perfil durante mucho tiempo, pero que desde chiquitos se hicieron hinchas y hoy lo disfrutan de manera especial.

La historia de Enzo es muy conocida, empezando por su nombre. La mamá le quería poner Nelson, pero el viejo tenía otros planes. Carlos Pérez, albañil y ex jugador de Deportivo Maipú mendocino, fue a anotarlo y ganó la disputa: le puso Enzo en honor a su ídolo, Francescoli. Y allí nació una trama que todo el mundo River conoce: EP se hizo fanático desde la cuna, desde aquella infancia difícil en la que su viejo llegó a tener que vender su alianza de casamiento para darles de comer a él y a sus hermanos hasta hoy que cumple un sueño por el que luchó muchísimo: él mismo contó que durante años le insistió a su representante y amigo Juan Pablo Rossi para que haga todo lo posible por llevarlo a River. Cuando jugaba en Estudiantes se dio el gusto de hacerle un gol a Boca y gritarlo desaforado de frente a la tribuna rival: solía ir encapuchado al Monumental con un amigo cada vez que podía y un día, gracias a Astrada y Hernán Díaz que dirigían al Pincha, conoció a su ídolo. Fue lo máximo para él en ese momento: no sabía todo lo que le tenía preparado el fútbol.

Enzo, de chiquito en Maipú, con medias de River.

Enzo, de chiquito en Maipú, con medias de River.

Sus inicios con la pelota en Mendoza.

Sus inicios con la pelota en Mendoza.

De Enzo Pérez hacia atrás en el equipo todos son hinchas: el bloque defensivo entero de River es gallina desde siempre. ArmaniMontielMartínez QuartaPinola y, sí, Milton Casco también. El lateral izquierdo blanqueó hace poquito lo que casi nadie sabía: “Siempre tuve ese cariño por River y estar acá hoy es algo hermoso. ¿Por qué nunca lo exterioricé? Porque se dio así. Por ahí soy de vivirlo de otra manera. Crecí viendo jugar a Ariel (Ortega), a Enzo (Francescoli) y a Marcelo (Gallardo). Me han marcado mucho, ellos fueron mis referentes de ese momento”, contó este año. Su viejo, Carlos, era de Boca, pero Milton se enamoró de la Banda durante aquella infancia de María Grande, Entre Ríos, y soñaba con ser delantero como sus ídolos. Salió lateral, pero con el tiempo se le cumplió un sueño aún más grande que el que podía imaginar...

Milton, de buzo a rayas, de pibe en Entre Ríos.

Milton, de buzo a rayas, de pibe en Entre Ríos.

Un Casco pre-adolescente.

Un Casco pre-adolescente.

Por el otro lateral Montiel es otro fanático. Como Enzo Pérez, su nombre también tiene que ver con el CARP. No, Gonzalo no: su abuelo Jerónimo, enfermo de River, quería ponerle ¡Ariel Ortega! de nombre. Sí, Ariel Ortega Montiel. “Ortega es un apellido, papá, no puedo ponerle así”, le respondió Marisa, la vieja de Montiel que fue jugadora de Laferrere. Pero accedió, sí, a ponerle Ariel de segundo nombre en honor al Burrito y al pedido del abuelo del pibe que desde hace rato es una fija en el equipo de Gallardo. Contó también con el apoyo de Tito, su viejo, otro gallina. Y Cachete así creció de River en Virrey del Pino, durante una infancia muy difícil que lo marcó a fuego. Hoy tiene su sueño cumplido y el de toda su familia, incluido Jerónimo, el Chivo, que murió cuando Gonzalo tenía siete años.

El pequeño Gonzalo Montiel, hincha desde que nació.

El pequeño Gonzalo Montiel, hincha desde que nació.

Los zagueros, Martínez Quarta y Pinola, son hinchas confesos. El Chino lo es desde siempre como toda su familia, al punto que le transmitió su pasión a su hijo Bautista, acaso el niño más fanático de River que exista en este mundo. Así como Bauti tiene de ídolos a los compañeros de su papá, MQ tenía los suyos de pibe. De hecho, hace poco recordó una foto noventosa con uno de ellos: Juan Pablo Sorin. Ya en Inferiores, se tomó una selfie con otro: Jonatan Maidana, con quien compartió el fondo tantas veces en los últimos tiempos.

El Chinito MQ, con todo el conjunto de River en Mardel.

El Chinito MQ, con todo el conjunto de River en Mardel.

Antes y después, con uno de sus ídolos del River de los 90, Juan Pablo Sorin.

Antes y después, con uno de sus ídolos del River de los 90, Juan Pablo Sorin.

Cuando tenía sueños de Primera, se tomó una foto con un referente: Maidana. Varios años después harían dupla.

Cuando tenía sueños de Primera, se tomó una foto con un referente: Maidana. Varios años después harían dupla.

Pinola mantuvo su fanatismo en secreto por muchos años, y de hecho prefirió no mencionarlo de entrada. Como hizo Scocco, otro gallina desde su niñez en Hughes, el defensor prefirió ganarse el cariño de la gente en la cancha. Con el tiempo se ablandó y contó cómo festejó con su viejo la CL 96. “Tengo la camiseta de River pegada desde chiquito. Hoy disfruto lo que viví con mi viejo en la cancha”, dijo durante los festejos de la Copa eterna. Es más: de pibe era socio y le hizo llegar la prueba a Olé.

Una gema: Pinola socio de River en los 90.

Una gema: Pinola socio de River en los 90.

Una perla: Nacho Scocco de niño, fana de River.

Una perla: Nacho Scocco de niño, fana de River.

En el arco, no sólo dos tipos del semillero como Ezequiel Centurión y Poroto Lux son hinchas: Armani siempre lo fue desde su niñez en Casilda. Con Leandro, su hermano, colgaban los posters de Crespo, Ortega, Gallardo, Francescoli y de uno de sus referentes del arco: Burgos. “Tenía una foto de todo el equipo de esos años”, recuerda hoy. Y hace poco sacó a la luz un video de la tevé casildense en el que, con apenas seis años, dice que quiere ser como Goycochea y que es hincha de River.

De verde, Franquito Armani en Casilda: ya soñaba con atajar en River.

De verde, Franquito Armani en Casilda: ya soñaba con atajar en River.

Ezequiel Centurión, otro de los arqueros del plantel, fana desde siempre.

Ezequiel Centurión, otro de los arqueros del plantel, fana desde siempre.

Pero de atrás asoman un montón de pibes que también son gallinas de toda la vida. Tal vez el más fanático de todos sea Santiago Sosa, que desde su infancia en Mercedes mostraba su amor por la Banda: como se ve en las fotos que compartió con este diario, andaba con su viejo vestido de River hasta en sus cumpleaños.

Santiaguito Sosa, en el Monumental.

Santiaguito Sosa, en el Monumental.

Sosa en Mercedes: hasta la bici de River.

Sosa en Mercedes: hasta la bici de River.

Sosa tuvo a quien salir, se ve. Acá, en su cumpleaños.

Sosa tuvo a quien salir, se ve. Acá, en su cumpleaños.

Julián Álvarez también fue siempre gallina. Y eso que el pibe de Calchín tuvo alguna vez una prueba en Boca cuando era chiquito antes de hacerla en el Real Madrid. El destino lo llevaría al lugar donde siempre estuvo su corazón, como a otros dos fanas que de lejos esperan su chance: Benjamín Rollheiser y Fede Girotti. Cristian Ferreira no se queda atrás.

Julián Álvarez de niño, chocho en el Monumental.

Julián Álvarez de niño, chocho en el Monumental.

Benja Rollheiser, con los colores desde siempre.

Benja Rollheiser, con los colores desde siempre.

Cristian Ferreira de chiquito conociendo el Liberti.

Cristian Ferreira de chiquito conociendo el Liberti.

Sí, son un montón. Son de River desde la cuna y cumplen el sueño de millones. Háganlo por los que no llegaron...

Claro, el Muñeco no podía faltar... (Archivo Gabriel Rodríguez)

Claro, el Muñeco no podía faltar... (Archivo Gabriel Rodríguez)

Otros le tomaron cariño...

Claro, no todos los jugadores del plantel fueron siempre de River, pero todos se identificaron mucho con el club. Hasta el propio Pratto, que ha dicho hace tiempo que era hincha de la contra. Ponzio (a esta altura, un símbolo histórico del club) o Nacho Fernández, que de pibes alentaban a otros equipos, también. Hasta De La Cruz, que siempre fue de Peñarol pero que le tuvo simpatía desde chiquito a River por Francescoli y unos años más tarde, claro, por su mediohermano mayor, Carlos Sánchez.

Leonardito Ponzio, con pinta de crack en William Kemmis, su club de Las Rosas.

Leonardito Ponzio, con pinta de crack en William Kemmis, su club de Las Rosas.

El pequeño botija De La Cruz en Uruguay.

El pequeño botija De La Cruz en Uruguay.

Abajo a la izquierda, Nachito Fernández en Dudignac.

Abajo a la izquierda, Nachito Fernández en Dudignac.

Matías Suárez, de gurrumín en Córdona.

Matías Suárez, de gurrumín en Córdona.

Lucas Pratto de chiquito.

Lucas Pratto de chiquito.

Borré, por caso, es hincha del Deportivo Cali pero se consustanció tanto con la Banda que todos los entrenadores de Inferiores destacan que su charla con los delanteros juveniles del club hace un par de semanas fue de las mejores de todas, al punto de que se notaba que había preparado la clase con bastante anticipación. Y es que principalmente, es un fanático del fútbol: su padre siempre cuenta en la intimidad de su familia que cuando Rafa era un niño dormía literalmente con la pelota. ¿Otra? Cuando iba a bañarse, prendía la ducha pero sólo como pantalla: ¡se llevaba escondido un limón para jugar al fútbol en el baño o usaba las tapitas de las cremas dentales!

Un pequeño Rafael Santos Borré en Colombia.

Un pequeño Rafael Santos Borré en Colombia.

Juanfer Quintero hace tiempo que se enamoró del club: “Hoy me considero hincha de River”, dijo a fines del año pasado y cada vez que puede lo repite. De chiquito siempre fue del DIM aunque empezó jugando en Envigado y Atlético Nacional, los otros dos clubes de la región: recién en 2017 cumplió el sueño de una infancia que transitó con la pelota como salvavidas (es conocida una foto de época con James Rodríguez en un torneo de fútbol infantil en 2005) entre una difícil situación económica y sobre todo familiar, por la desaparición de su padre Jaime durante el Servicio Militar Obligatorio colombiano.

Quintero con James Rodríguez en un torneo infantil hace 15 años.

Quintero con James Rodríguez en un torneo infantil hace 15 años.

Juanfer y la pelota, un amor para toda la vida.

Juanfer y la pelota, un amor para toda la vida.

 

Una constante en el ciclo

Hoy volvieron a ser hinchas, pero en su momento también lo disfrutaron desde adentro: fueron decenas de jugadores a lo largo de la era Gallardo. Como sucede ahora, algunos lo dijeron siempre y otros lo mantuvieron en secreto. Por ejemplo, Jonatan Maidana, que recién en los últimos tiempos de su larga e inolvidable etapa en el club blanqueó su fanatismo a través de sus hermanos Richard y Matías, a quienes se los ha visto alentando con trapos y todo en el Monumental. “El tiempo lo puso en el club en el que siempre quiso estar”, contó Matías en 2018. Y así se despidió JM de la gente, como “un hincha más”.

Otro del que tampoco se conocían demasiado sus orígenes riverplatenses era Gonzalo Martínez, hasta que promediando su estadía en el club, incluso antes de que se eternizara en las finales contra Boca, fue Luis, su padre, el que contó que siempre fue “hincha de River desde chico” en Guaymallén, Mendoza.

El Pity de pibito en Mendoza. Ya era de River.

El Pity de pibito en Mendoza. Ya era de River.

Después, claro, de los futbolistas surgidos de las Inferiores hubo muchos gallinas durante el ciclo: acaso los más fanáticos sean Driussi, Pezzella, Kranevitter, Ramiro Funes Mori, Exequiel Palacios, Augusto Batalla o Emanuel Mammana, que cada vez que pueden demuestran su pasión a la distancia en las redes sociales. Pero pasaron muchos más. Incluso algunos a los que no les fue bien y no tuvieron continuidad, como Nicolás Domingo Marcelo Larrondo.

Sebastián Driussi, de River desde la cuna.

Sebastián Driussi, de River desde la cuna.

Augusto Batalla, fanático de toda la vida.

Augusto Batalla, fanático de toda la vida.

Matías Kranevitter, con la de San Martín de Tucumán. A no confundirse: siempre fue hincha fanático de River.

Matías Kranevitter, con la de San Martín de Tucumán. A no confundirse: siempre fue hincha fanático de River.

Germán Pezzella, otro que es fanático desde siempre.

Germán Pezzella, otro que es fanático desde siempre.

Otros se hicieron hinchas con el paso del tiempo, como Rodrigo Mora, que siempre fue de Peñarol pero que hoy también se considera de River, al punto de que lo hizo fanático a su hijo Máximo y hasta su perro se llama Millo. Bueno, y ni hablar de Teo Gutiérrez, con una particularidad: incluso antes de llegar al club decía públicamente que era hincha de la Banda...

Antes de llegar a River, Teo se mostraba en Colombia con la camiseta del 86.

Antes de llegar a River, Teo se mostraba en Colombia con la camiseta del 86.

Rodrigo Mora, de chiquito en Uruguay.

Rodrigo Mora, de chiquito en Uruguay.

Vangioni en Rosario.

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Gabriel Mercado en Madryn.

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¡Mirá a Marcelo Barovero!

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